jueves, 8 de octubre de 2009

Chomsky: “El pueblo de EEUU debe enmendar la terrible injusticia contra los Cinco”

Chomsky: “El pueblo de EEUU debe enmendar la terrible injusticia contra los Cinco”
JOSÉ PERTIERRA, abogado que representa a Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles: Sr. Chomsky, de su presentación me impactó la frase que usted utilizó tan colmada de ironía: “La Ley en los Estados Unidos es un asunto solemne y majestuoso”. Y pensé en las formas en que la Casa Blanca ha utilizado la ley como un asunto solemne y majestuoso para justificar mantener a Posada Carriles libre en Miami y a los Cinco cubanos presos con largas sentencias en los Estados Unidos. Quisiera que usted comente sobre como pudiéramos penetrar ese escudo, porque los Estados Unidos se esconde detrás de la pantalla de que está procesando a los Cinco en un sistema judicial justo. Sin embargo, sabemos que los procesaron en Miami, una ciudad rebosada de hostilidad contra Cuba, y que a Posada Carriles lo procesan como mentiroso y no como terrorista, para poder garantizar que siga libre. Gracias.
NOAM CHOMSKY: Bueno, estoy seguro que ustedes conocen el caso de los Cinco cubanos. Si no lo conocen, deberían informarse. Es un caso trágico, pero también muy revelador. Los Cinco, como quizás saben, infiltraron organizaciones terroristas que operaban en los Estados Unidos para montar acciones terroristas contra Cuba. Todas esas acciones contra la Isla son grandes violaciones del derecho internacional y también de la ley doméstica.

Infiltraron las organizaciones terroristas para averiguar lo que estaban planeando. Compartieron esa información con el FBI. El FBI fue a La Habana, y Cuba le proporcionó información sobre cómo estas organizaciones estaban planeando acciones terroristas contra Cuba. Y Estados Unidos reaccionó. Arrestó a las personas que le habían proporcionado la información. Las procesó y condenó a largas sentencias. El juicio contra los Cinco fue un proceso ridículo. Aunque haya sido un juicio justo, la idea de todo esto es tan idiota que no se puede ni hablar de ella.

Al mismo tiempo, los Estados Unidos está protegiendo a terroristas. El señor Posada Carriles que usted menciona es uno, pero un caso aún más impactante es el de Orlando Bosch. Fue su colaborador en el acto de la voladora de un avión cubano hace 33 años. El FBI y el Departamento de Justicia le pidieron a la Casa Blanca que deportara a Bosch por representar una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Lo acusaron de 30 actos de terrorismo en los Estados Unidos. En vez de deportarlo, los Estados Unidos le dio una amnistía total. Lo indultó. Ahora vive feliz en Miami. Un terrorista que el FBI quería que fuera expulsado de los Estados Unidos. Ahora Bosch está junto a Posada Carriles, quien quizás recibirá próximamente un leve regaño en los tribunales, pero nada más serio que eso.

Mientras tanto. los que tratan de revelar el terrorismo son encarcelados. Se acordarán que existe la “Doctrina Bush” -Bush número 2-: los países que protegen a los terroristas son estados terroristas, y tienen que ser tratados como tal. Es decir, hay que bombardealos e invadirlos. Entonces Bush número 2 diría que hay que bombardear e invadir a los Estados Unidos, porque está protegiendo a terroristas y encarcelando a los que tratan de bloquear el terrorismo.

Sí. La ley es un asunto majestuoso. ¿Qué podemos hacer? Bueno, no podemos hacer nada si la gente no sabe, y en los Estados Unidos casi nadie sabe. He ido a muchos lugares donde plantean estos temas, incluso en Boston, una región privilegiada y educada del país. Y nadie se ha enterado. Es nueva la noticia para todos. No hay nada en los periódicos. Si acaso dicen algo, es que hay una gente peligrosa que amenaza la seguridad del país, y que para salvarnos tenemos que ponerla presa. No tenemos en los Estados Unidos suficientes organizaciones populares y actividades que puedan desafiar el silencio del gobierno y de los medios para que el pueblo se despierte y enmiende esta terrible injusticia. No es un secreto cómo proceder, pero requiere dedicación y esfuerzo.

Pero usted tiene toda la razón. Es una burla injusta.


miércoles, 7 de octubre de 2009

(Parte XI): Misión imposible

La Historia no contada de los Cinco (Parte XI): Misión imposible
Cuando la Corte Suprema decidió no escuchar la petición de los Cinco, los magistrados actuaron exactamente cómo se les solicitó a nombre del Presidente Obama, mostrando que en este tema, no ha habido ningún cambio, evidentemente ningún cambio en el que nosotros podamos creer.

El pasado 14 de junio la Corte Suprema simplemente se unió a las otras dos ramas del Gobierno en su hostilidad hacia el pueblo de Cuba, que durante los años 90 había tenido entre sus principales características su complicidad con la campaña terrorista que ha costado vidas, sufrimiento humano y daños materiales, y que Estados Unidos en lugar de evitar - como era su obligación -toleró y promovió.

Inmediatamente después del derrumbe de la Unión Soviética, Cuba entró en una extremadamente severa crisis económica, para nosotros peor que la Gran Depresión de 1929. Este fue precisamente el momento escogido por Estados Unidos para fortalecer su bloqueo económico como se reflejó en la Enmienda Torricelli (1992) y en la Ley Helms-Burton (1996). El trío - Torricelli, Helms y Burton - al responderle a aquellos que objetaban las ilegales legislaciones extraterritoriales les aseguraba a sus colegas que ese era el último año del Gobierno dirigido por Fidel Castro.

Otros hicieron dinero fácil en esos días publicando textos baratos, que anunciaban con fechas específicas el inevitable fin de la Revolución Cubana. Esto se convirtió en un indiscutible dogma para muchos académicos, políticos y periodistas y una fuente de aliento para aquellos que han buscado venganza de forma activa durante décadas.

Algunos, no satisfechos con lo que ellos percibían como insuficiente agresividad por parte de Washington, trataron de realizar un asalto final a la isla abandonada y aislada.

Paradójicamente, en septiembre de 1994 y mayo de 1995 Cuba y Estados Unidos tuvieron éxito en la negociación de nuevos acuerdos migratorios en un ejercicio de tranquila diplomacia privada que incluyó el compromiso de avanzar hacia el levantamiento del bloqueo y una promesa de frenar las acciones terroristas contra Cuba.

Fue entonces cuando el Sr. Basulto y sus seguidores multiplicaron sus incursiones aéreas. Él fue muy franco al explicar sus intenciones. La supuesta naturaleza “humanitaria” de sus vuelos previos - ayudar a los cubanos indocumentados a entrar a Estados Unidos - había desaparecido desde el 2 de mayo de 1995 con la nueva política norteamericana de enviarlos de regreso a la Isla. Desde ese día, como reconoció el Sr. Basulto, los vuelos continuarían y se multiplicarían con propósitos subversivos. Casi a diario estaba en los medios anunciando la próxima provocación y proclamando que Cuba estaba tan debilitada por la crisis económica que no podía proteger sus fronteras, ni siquiera impedir que él sobrevolara el centro de la Habana, como hizo en más de una ocasión. Las autoridades de Estados Unidos sabían lo que él y su grupo estaban haciendo, como era sabido por cualquiera que tuviera un aparato de televisión porque las provocaciones eran filmadas y reportadas en vivo por las estaciones locales de Miami de las cadenas nacionales de televisión.

En 1995 y principios de 1996 hicimos todo lo posible para persuadir a Washington de que impidiera esas provocaciones aéreas completamente ilícitas. Le estábamos pidiendo solamente a la administración norteamericana que respetara el derecho internacional y cumpliera sus propias leyes y regulaciones nacionales.

Una oleada bastante intensa de comunicaciones oficiales tuvo lugar entre las autoridades de ambos países a través de la cual la parte norteamericana reconoció explícitamente el carácter ilegal de los vuelos e inició, con la cooperación cubana, los procedimientos administrativos contra los transgresores. O eso fue lo que reiteraron en sus notas diplomáticas.

Además de por los canales abiertos, advertimos una y otra vez, a los más altos niveles, tanto a las autoridades civiles como militares de Estados Unidos.

Fidel Castro estuvo involucrado personalmente en esas tareas. Pasó muchas horas con más de un importante visitante de Estados Unidos, algunos de ellos con un evidente aval de la Casa Blanca. Y tuvimos éxito en lograr un compromiso muy específico por parte del Presidente Clinton de que esas provocaciones no volverían a suceder jamás. (Acusación À La Carte, www.antiterroristas.cu , Septiembre 7, 2009; Annals of Diplomacy, Backfire, The New Yorker, January 26, 1998).

Algo bastante extraño sucedió en el camino de Washington a Miami. Al parecer el Presidente Clinton dio instrucciones específicas para que este compromiso se cumpliera. Pero en esa peculiar ciudad (¿Recuerdan a Elián?) las órdenes del Comandante en Jefe de Estados Unidos no son siempre obedecidas. Tan pronto la mafia de Miami supo de las instrucciones del Presidente, los provocadores organizaron su última violación. Esa fue la verdadera conspiración, la única, que llevó a los trágicos hechos del 24 de febrero de 1996.

Increíblemente el Presidente Clinton reaccionó como si nunca hubiera sabido nada y corrió a firmar la Ley Helms-Burton en una deplorable ceremonia en la Casa Blanca, rodeado alegremente por algunos de los verdaderos culpables, los mismos individuos que lo desafiaron. Fue un año de elecciones presidenciales y Clinton ganó fácilmente en Miami.

Esa experiencia hubiera sido más que suficiente para que cualquiera se olvidara de la posibilidad de tener conversaciones serias y alcanzar compromisos con socios tan frívolos, algo así como una misión imposible.

Pero nosotros lo intentamos de nuevo. No teníamos otra opción.

Original publicado en CounterPunch, Septiembre 30, 2009

martes, 6 de octubre de 2009

33 años del sabotaje al avión de Cubana


Hoy se cumplen 33 años del sabotaje al avión de Cubana: El asesino en la calle y los Cinco presos

Mejor conocido como el Comandante Basilio o Bambi, Luis Posada Carriles, hoy con 81 años, espera tranquilamente en Miami un juicio en 2010, acusado por el gobierno estadounidense sólo de perjurio, mientras en su haber se cuenta un rosario de acusaciones y asesinatos vinculados con atentados, como la colocación de bombas en hoteles internacionales y la explosión de un avión de Cubana de Aviación en 1976, donde murieron 73 personas.
El gobierno venezolano solicitó la extradición de Posada Carriles —reconocido como hombre de la CIA— y quien declaró en 1988 al diario The New York Times haber sido financiado por la Fundación Nacional Cubano-Americana —uno de los grupos del exilio cubano—, lo que la organización niega.
El gobierno cubano envió en los años noventa a Estados Unidos a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando y René González, con el objetivo de recabar información para prevenir acciones de terror organizadas desde ese país por Carriles a Cuba. Se le entregó la información al FBI y en vez de arrestar a los terroristas aprehendió a los Cinco cubanos y los sentenció a más de 4 cadenas perpetuas.
José Pertierra, abogado que representa al gobierno venezolano ante la Corte norteamericana, habla a Siempre! sobre en qué momento se encuentra el proceso y las perspectivas de solución.

El Osama Bin Laden de AL

¿Quién es Luis Posada Carriles?
Es el Osama Bin Laden de América Latina, es el terrorista más peligroso que ha visto este hemisferio. Hombre de la CIA que a principios de los setenta es responsable de asesinar y torturar a decenas de personas de la oposición en Venezuela. Después en los ochenta se convierte en hombre de la CIA en Centroamérica —Guatemala, El Salvador y Honduras— donde participa en los asesinatos de muchas personas y entrena a paramilitares. Fue asesor de seguridad del presidente guatemalteco Vinicio Cerezo Arévalo en los noventa y dirige una campaña de terror contra Cuba, emplea a centroamericanos para que pongan explosivos en La Habana. Asesinó a un italiano llamado Fabio di Celmo en 1997, un joven de 22 años.
También trató de volar un auditorio lleno de estudiantes en la Universidad de Panamá en el año 2000 y asesinar a Fidel Castro con la consecuencia de que muchos estudiantes hubieran muerto si no lo arrestan antes.
Es autor intelectual del acto terrorista de un avión civil —hasta entonces, el acto terrorista más grande antes del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos— con 73 personas a bordo en 1976. Fallecieron muchos jóvenes del equipo de esgrima cubano.
¿En qué situación se encuentra el caso Posada Carriles?
Primero Venezuela solicitó la extradición de Posada Carriles justo después de que éste llegó a territorio norteamericano en 2005. Venezuela pidió su extradición en junio de ese año y esa solicitud todavía está pendiente.
Lo que ha hecho Estados Unidos para contrarrestar esa solicitud y proteger a Posadas es encaminar un caso penal en los Estados Unidos contra él, no por asesinato sino por perjurio, lo juzgan no por terrorista sino por mentiroso. Si lo condenan como mentiroso el castigo es leve, no lo meten preso y está libre en las calles de Miami.
El otro día en la Universidad Nacional Autónoma de México, el intelectual norteamericano Noam Chomsky dio una conferencia magistral donde con una frase colmada de ironía dijo que la ley en Estados Unidos es algo solemne y majestuoso refiriéndose a otros casos que hay. Lo que quería decir es que la Casa Blanca politiza, utiliza, manipula el sistema judicial para fines políticos. Es lo que han hecho con Posada Carriles y el caso de los 5 cubanos presos en los Estados Unidos.

La próxima audiencia del caso Posada ocurrirá en marzo del año que viene, el propósito no es hacer justicia sino demorar lo más que se pueda. Posada es una persona anciana y la salida que quisieran es que se muera. No quieren que sea extraditado a Venezuela porque es un hombre que tiene mucho que contar, él mismo dice que ha sido un hombre de la CIA y los documentos de esta organización desclasificados confirman que es hombre de la CIA.
Recientemente en documentos presentados en tribunales federales, su propio abogado dijo que todo lo que había hecho Posada en América Latina lo había hecho a nombre de Washington. No es un tiro al aire, es alguien que ha sido entrenado, preparado, instruido y dirigido por Washington y por eso lo protegen.
Organizador de los atentados
Y sigue siendo peligroso.
Sí, porque Posada Carriles nunca ha sido el hombre que pone las bombas sino es el que dirige a otros para hacerlo. Para dirigir uno no necesita ser joven, uno puede dirigir como viejo, tan bien o mejor que cuando se es joven. El peligro de Posada sigue vigente, hace muy poco, unos tres meses, Posada Carriles, quien está libre en Miami, se presentó ante un club de supuestos exiliados cubanos y pidió que se liberara a Cuba con el filo del machete, eso es un llamado a la violencia.
Muchas veces me pregunto si una persona con el nombre de Mahoma u Osama se parara en un club de los Estados Unidos a pedir la violencia allá ¿cuánto tiempo estaría libre? No estaría libre mucho tiempo, estaría preso pero no se llama Mahoma, se llama Posada y por eso está libre y permiten que pida la violencia contra Cuba.
¿Qué posibilidades hay de que fructifiquen las gestiones de Venezuela?
Hay posibilidades siempre y cuando se ejerza una presión internacional y también doméstica para exigir justicia. La salida que busca la Casa Blanca es esconderse detrás del sistema judicial, lo hacen con los Cinco, lo hacen con Posada, dicen que no es una decisión de la Casa Blanca sino que es el sistema judicial funcionando se demora el sistema judicial. Lo tenemos que enjuiciar por mentiroso a ver qué dicen los tribunales cuando lo que pasa es que los fiscales han querido manipular el sistema para demorar la extradición.
La presión crece, el movimiento de países no alineados en forma unánime pidió la extradición de Posada Carriles. Cada vez que Estados Unidos se presenta en foros internacionales para hablar del terrorismo, otros países le sacan el caso de Posada. George Bush decía que un país que protege, que ampara a un terrorista, es un país terrorista que merece ser bombardeado y uno se pregunta si eso se aplica también a los Estados Unidos.

Razón de ser de los Cinco

¿Cómo va el caso de los Cinco antiterroristas cubanos?
La razón de ser de los Cinco es Posada Carriles, éste es el autor intelectual de una campaña terrorista contra Cuba que le ha costado a la isla 3 mil 400 muertos en los últimos 50 años.
En los años 90, después de la caída del bloque socialista, Cuba necesita buscar ingresos para poder sobrevivir, dinero en efectivo y miraron hacia el turismo, abrieron hoteles, restaurantes como nunca, para contrarrestar ese turismo a Cuba y la inversión extranjera a Cuba, Posada Carriles lanzó esta campaña terrorista de explosivos en los mejores hoteles y restaurantes de Cuba, el Hotel Nacional, Copacabana, Melià, la Bodeguita del Medio, los lugares más conocidos empleando a mercenarios centroamericanos para poner esos explosivos.
Cuba para defenderse envió a unos hombres a Miami no para atacar a los terroristas sino para investigar y buscar información sobre estos grupos terroristas.
Le entregó Cuba esa información al FBI y en vez de arrestar a los terroristas arrestó a los antiterroristas. La razón de ser de los Cinco es Posada Carriles, igual que en el caso de Posada utilizan y manipulan el sistema judicial norteamericano con fines políticos. Igual han hecho con los Cinco, en este caso no es para protegerlos sino para encarcelarlos, hicieron un juicio en Miami, ciudad llena de prejuicios contra la isla, una ciudad donde recientemente hubo un concierto en La Habana, más de un millón de personas en Cuba fueron a escuchar música de Juanes, Olga Tañón, una celebración de la vida.
En Miami, la respuesta fue amenazar a muerte a Juanes, aplastar los discos de los cantantes con una aplanadora en plena Calle Ocho de Miami, es otro planeta. Es la única ciudad del mundo donde la gente puede justificar el secuestro abierto de un niño de 6 años simplemente porque el padre quiere vivir en Cuba, una cosa insólita. Sabiendo eso el gobierno de Estados Unidos insistió en enjuiciar a estos cinco cubanos en Miami y a pesar de que no había evidencia en contra y a pesar de que se demostró que conspiraban para cometer espionaje, un jurado de Miami los condenó y sentenció a 4 cadenas perpetuas más 77 años, una barbaridad.
La Corte Suprema desestimó el caso recientemente, no le veo salida jurídica al caso pero sí una salida política, hay precedente histórico. El presidente de los Estados Unidos es muy diferente a los anteriores, no sólo al último, a todos. El quiere normalizar relaciones con Cuba.
La piedra más grande que lo obstaculiza es el problema de los presos tanto los cubanos en Estados Unidos como los que están en Cuba y que Estados Unidos considera políticos. Existe una coyuntura parecida a la que existió en los años setenta cuando James Carter quiso normalizar relaciones.
En los setenta Carter respondió a una oferta del presidente Fidel Castro que éste llamó gesto-a-gesto, Fidel le dijo a los americanos que porque eran tan estrictos con cuatro presos puertorriqueños nacionalistas como Lolita Lebrón, Rafael Cancel, que habían estado en cárceles de los Estados Unidos por 24 años y Fidel les dijo que si ellos hacían un gesto humanitario sin vínculo alguno (el secreto aquí es “sin vínculo alguno”) y liberaba a los puertorriqueños. Cuba respondería con un gesto y liberaba a cuatro personas que estaban en Cuba condenadas por espionaje.
En el año 79 ese canje llamado “gesto a gesto” ocurrió, Carter liberó a los puertorriqueños y Cuba respondió diez días después liberando a los cuatro presos. Es un caso poco conocido, pero cierto. Lo dicen documentos desclasificados del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia.
El artículo tres de la Constitución de Estados Unidos le da al presidente el poder de clemencia ejecutiva para no sólo indultar sino liberar reduciéndole la sentencia a cualquier preso, un poder ejecutivo sin límites, sin parámetros.
El presidente Obama no necesita consultar con el Congreso, con los jueces, con un plumazo puede liberar a los Cinco, le conviene hacerlo, igual que a Carter le convenía liberar a los puertorriqueños porque los Estados Unidos es muy golpeado internacionalmente por tener ese doble estándar de tener presos a los Cinco antiterroristas y a los terroristas libres.
Para ayudar a la normalización de relaciones con Cuba a Estados Unidos les conviene y a Cuba también acercarse y normalizar relaciones. Es factible, hay precedente histórico, la ley lo apoya, lo que se necesita es que le fuercen la mano al presidente para que pueda justificar la decisión que él quiere tomar.

sábado, 19 de septiembre de 2009

parte X: Un insulto a la humanidad

La Historia no contada de los Cinco X: Un insulto a la humanidad Ricardo Alarcón de Quesada
Nunca sabremos que fue lo que los magistrados o sus asistentes pensaron, si es que lo hicieron, acerca de estos documentos. Nadie sabe si ellos siquiera les echaron un vistazo. Los amigos de la corte no recibieron ninguna respuesta ni comentario, ni siquiera un acuse de recibo de un asistente.
La Historia no contada de los Cinco X: Un insulto a la humanidad
El 6 de marzo de 2009 doce documentos de Amigos de la Corte (Amicus Briefs) fueron presentados en apoyo a la petición de revisión de los Cinco. Ese fue el mayor número de documentos de este tipo que haya instado jamás a la Corte Suprema a que revisara un caso criminal.

Ocho de los documentos fueron presentados por instituciones o personas en Estados Unidos: la Asociación Nacional de Abogados Defensores Criminalistas; la Asociación de Abogados Defensores Criminalistas de la Florida, Capítulo de Miami; el Proyecto Nacional de Jurados; el Gremio nacional de Abogados y la Conferencia Nacional de Abogados Negros; el Instituto William C. Velásquez y la Asociación Política Mexicano-Americana; la Clínica de Derechos Civiles de la Facultad de Derecho de la Universidad Howard; el Centro para la Política Internacional y el Consejo de Asuntos Hemisféricos; y un amicus presentado por los Profesores Nelson P. Valdés, Guillermo Grenier, Félix Masud-Piloto, José A. Cobas, Lourdes Arguelles, Rubén G. Rumbaut y Louis Pérez, distinguidos académicos cubano-americanos, autores de algunos de los más importantes libros sobre la emigración cubana a Estados Unidos.

El apoyo de todo el mundo fue realmente impresionante:

Un amicus fue presentado por diez Premios Nobel: José Ramos-Horta (Presidente de la República de Timor Leste), Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esqivel, Nadine Gordimer, Rigoberta Menchú, José Saramago, Zhores Alferov, Darío Fo, Günter Grass y Máiread Corrigan Maguire.

Otro, por una cifra récord de legisladores de todos los rincones del planeta: fue suscrito por el Senado de México y la Asamblea Nacional de Panamá en pleno, en ambos casos habiéndose discutido y decidido por unanimidad. También por Mary Robinson, ex Presidenta de Irlanda y ex Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas; por decenas de miembros de todos los grupos políticos del Parlamento Europeo, incluyendo tres actuales Vicepresidentes y dos ex Presidentes y cientos de parlamentarios de Brasil, Bélgica, Chile, Alemania, Irlanda, Japón, México, Escocia y el Reino Unido.

Este documento agregaba llamamientos similares de otros Premios Nobel, el Arzobispo Desmond Tutu y Harol Pinter, y del Consejo de Iglesias de América Latina, la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América latina y el Caribe, el Parlamento Latinoamericano, así como los otros órganos legislativos regionales y resoluciones específicas de apoyo aprobadas por los parlamentos nacionales de Namibia, Mali, Rusia, México, Brasil, Bolivia, Venezuela, Perú, Irlanda, Suiza y Bélgica, entre muchos otros.

Dos documentos separados fueron presentados por un amplio espectro de organizaciones de abogados y de personalidades:

Uno fue presentado por la Federación Iberoamericana del Ombudsman, la Orden de Abogados de Brasil (con 700 000 miembros), Asociaciones de abogados de Bélgica, la Asociación de Abogados de Berlín y otras asociaciones alemanas, la Federación Internacional de Derechos Humanos y un grupo de organizaciones religiosas, legales y de derechos humanos, profesores de derecho, y abogados de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Alemania, Japón, México, Panamá, Portugal, España y el Reino Unido. Entre las personalidades que firmaron estaban Federico Mayor Zaragoza, ex Director General de la UNESCO y el Juez Juan Guzmán Tapia de Chile.

El otro amicus fue presentado por la Asociación Internacional de Abogados Demócratas; la Asociación Americana de Juristas, la Asociación de Abogados de la India, Droit Solidarité, la Sociedad Haldane y otras organizaciones legales de Italia, Japón, Filipinas, Portugal y Bélgica.

Un grupo de abogados norteamericanos se ofrecieron voluntarios para preparar esos documentos (como lo requiere la ley) consultando y coordinando con las muchas personas involucradas y presentando los documentos en tiempo y con el debido respeto a los parámetros técnicos y de otro tipo que la Corte ha establecido. Cada individuo o institución que presentaba un amicus tenía que identificarse con datos específicos, firmar personalmente y pagar. De conformidad con la Regla 37.6 de la Corte “ninguno de los abogados de ninguna de las partes ha redactado este documento ni total ni parcialmente. Ningún abogado o entidad, a no ser los amigos de la corte o sus abogados, realizó contribución monetaria alguna con la intención de financiar la elaboración o presentación de este documento”.

Fue un inmenso trabajo por el cual muchas personas merecen ser reconocidas. Todos los documentos, junto con una lista completa de los amigos de la corte pueden encontrarse en el blog SCOTUS (www.scotusblog.com) y en www.antiterroristas.cu.

Nunca sabremos que fue lo que los magistrados o sus asistentes pensaron, si es que lo hicieron, acerca de estos documentos. Nadie sabe si ellos siquiera les echaron un vistazo. Los amigos de la corte no recibieron ninguna respuesta ni comentario, ni siquiera un acuse de recibo de un asistente.

Nadie sabe tampoco como se pronunciaron los magistrados en relación con la solicitud de revisión. Solamente conocimos el 14 de junio que la petición de los Cinco había sido rechazada junto con las otras peticiones que la Corte había decidido no escuchar.

Un famoso poeta mexicano una vez definió la actitud imperial de Estados Unidos con la combinación de dos palabras: arrogancia e ignorancia. Al parecer la Corte es la suprema personificación de ambas.

viernes, 18 de septiembre de 2009

(Parte IX): El Reclamo Ignorado

La Historia no contada de los Cinco (Parte IX): El Reclamo Ignorado
Durante todo el proceso - el más prolongado en su momento en la historia de Estados Unidos - estuvieron presentes un grupo de violaciones de derechos constitucionales, así como contradicciones con otros circuitos (consideradas como los asuntos principales a tratar por la Corte Suprema) en importantes temas, tales como la sede, la discriminación racial durante la selección del jurado, las sentencias y los derechos de los acusados y sus abogados. La Historia no contada de los Cinco (Parte IX): El Reclamo Ignorado.
Habiendo agotado todas las posibilidades de apelación, los Cinco solicitaron a la Corte Suprema que revisara su caso. No estaban pidiendo demasiado. Este era un caso que merecía la atención de los magistrados de la Corte Suprema por una serie de razones, algunas de naturaleza realmente excepcional.

Durante todo el proceso - el más prolongado en su momento en la historia de Estados Unidos - estuvieron presentes un grupo de violaciones de derechos constitucionales, así como contradicciones con otros circuitos (consideradas como los asuntos principales a tratar por la Corte Suprema) en importantes temas, tales como la sede, la discriminación racial durante la selección del jurado, las sentencias y los derechos de los acusados y sus abogados.

Este era, además, un caso vinculado directamente con grupos terroristas y sus actividades dentro del territorio de Estados Unidos - en un momento en que el terrorismo se suponía que era el tema más importante - y con claras implicaciones desde el punto de vista de las relaciones internacionales; un caso en el cual Generales y jefes militares e incluso un asesor principal de un Presidente habían declarado como testigos. Tuvo la distinción de ser único en varios sentidos.

La decisión unánime del panel original de la Corte de Apelaciones, después de haber examinado todos los aspectos del caso durante varios años, de anular todas las condenas y ordenar un nuevo juicio, fue única en si misma, como lo fue el documento de 93 páginas que la contenía. La decisión del Gobierno, tomada al más alto nivel, de solicitarle a la Corte en banc que la revocara fue muy excepcional y fue muy raro que se lograra que la Corte accediera a una petición tan inusual.

Por otra parte, no es algo corriente para un juez de apelaciones solicitarle a la Corte Suprema que revise un caso, mucho menos hacerlo dos veces como lo hizo el Juez Birch, quién reiteró esa demanda mientras que paradójicamente se unía a Pryor en su vergonzoso fallo.

Este caso fue único también en cuanto a la preocupación y el interés en todo el mundo.

En el 2005, antes de la decisión del panel de la Corte de Apelaciones, una decisión muy importante y también única fue adoptada de forma unánime por el Grupo de Detención Arbitraria de las Naciones Unidas. Esta es una entidad completamente independiente, no un organismo intergubernamental, con cinco jueces - uno por cada continente - que no representan a ningún estado miembro de las Naciones Unidas y que actúan exclusivamente en su capacidad personal. Esos jueces estudiaron la situación de los Cinco a pedido de sus esposas y madres. El Grupo pasó varios años investigando el caso en su totalidad e interactuando con los Estados Unidos mediante correspondencia oficial. El gobierno cubano nunca fue consultado, y no debía serlo, porque Cuba no era parte en ese proceso.

Fue una decisión que hizo historia. El Grupo llegó a la conclusión que la privación de libertad de los Cinco fue arbitraria y en contravención de los Convenios de Derechos Humanos de Naciones Unidas pertinentes y llamó al Gobierno de Estados Unidos a que tomara medidas para remediar la situación.

El grupo señaló que: “el juicio no tuvo lugar en el clima de objetividad e imparcialidad que se necesita” y “el Gobierno [de Estados Unidos] no ha negado que el clima de predisposición y prejuicio contra los acusados en Miami persistió y contribuyó a presentar a los acusados como culpables desde el principio. No fue impugnado por el Gobierno el hecho de que un año más tarde él mismo admitió que Miami no era el lugar adecuado para celebrar un juicio donde estaba probado que era casi imposible seleccionar un jurado imparcial en un caso vinculado con Cuba.”

“El Gobierno no ha refutado el hecho de que los abogados de la defensa tuvieron un acceso muy limitado a la evidencia debido a la clasificación del caso por parte del Gobierno como de seguridad nacional”, lo que “ha socavado el equilibrio equitativo entre la acusación y la defensa y afectó negativamente la capacidad [de la defensa] para presentar evidencia contraria.”

Los expertos de Naciones Unidas señalaron que los acusados “fueron mantenidos en confinamiento solitario durante 17 meses”, y como consecuencia “la comunicación con sus abogados y el acceso a la evidencia y, con ello, las posibilidades de una defensa adecuada se vieron debilitadas”.

Para concluir fallaron que estos “tres elementos enunciados arriba, en conjunto, son de tal gravedad que confieren a la privación de libertad de estas cinco personas un carácter arbitrario”. (Informe del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria E/CN.4/2006/7/Add.1 p. 66, Opinión No. 19/2005 - Estados Unidos de América)

Esta fue la primera y única vez en la historia de Estados Unidos y en la historia de las Naciones Unidas en que un organismo de ONU haya declarado un proceso judicial en los Estados Unidos injusto y contrario a las normas establecidas universalmente de derechos humanos y al Derecho Internacional.

Pero esas conclusiones de cinco jueces independientes, ninguno de ellos, por cierto, de izquierda o radical, no se encontraban fácilmente en los medios norteamericanos y la mayoría de los estadounidenses probablemente nunca han oído hablar de ellas.

Muchos norteamericanos no conocen acerca de los Cinco porque a ellos no se les permite saber.

No sólo el largo juicio de los Cinco fue mantenido en las sombras, a los norteamericanos no se les ha permitido saber que este caso ha estado muy presente en las mentes de muchos millones de personas en todo el planeta. Los grandes medios corporativos que no informaron sobre su batalla legal colocaron una cortina de silencio similar alrededor del amplio y creciente movimiento de solidaridad que los Cinco han recibido de prácticamente todas partes, desde Irlanda hasta Tasmania, desde Canadá hasta Namibia. Iglesias, parlamentos, organizaciones de derechos humanos, sindicatos, escritores, abogados y personas de todas las posiciones y condiciones sociales han expresado su preocupación e interés en todos los idiomas, incluyendo el inglés.

Pero la Corte Suprema no se tomó la molestia de escuchar.

jueves, 17 de septiembre de 2009



Los Cinco continúan brindando al mundo un ejemplo de resistencia y dignidad, de principios y valentía.


Los Cinco continúan brindando al mundo un ejemplo de resistencia y dignidad, de principios y valentía
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Intervención del delegado de Cuba, Resfel Pino Álvarez, bajo el tema 2 de la agenda: Informe de la Alta Comisionada. 12 período ordinario de sesiones del Consejo de DD.HH. 15 de septiembre de 2009

Cuba se asocia plenamente con la intervención realizada por Egipto a nombre del Movimiento de Países No Alineados, y se suma a los agradecimientos a la Alta Comisionada por su detallada presentación realizada en la mañana de hoy.

La Sra. Pillay ha abordado cuestiones de gran importancia para la promoción y la protección de los derechos humanos, incluidas la necesidad de poner fin a todas las formas de discriminación; la promoción de los derechos de las mujeres, los migrantes, las minorías, los indígenas y otros grupos vulnerables; el fin de la violencia; así como el imperativo de conceder la prioridad que le corresponde a los derechos económicos, sociales y culturales.

Son ciertamente temas en los cuáles queda aún mucho por avanzar para lograr la plena protección de todos los derechos humanos para todos.

Señor Presidente:

Cuba valora altamente este espacio de debate sobre el informe de la Alta Comisionada. Es por ello que nos referiremos a un tema de crucial importancia, sobre el cual la Oficina de la Alta Comisionada está al tanto, y al cual el pueblo cubano otorga una prioridad especial. Se trata de la situación de injusta encarcelación en la que se encuentran Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert, Cinco cubanos luchadores antiterroristas, quienes ya han cumplido once años de prisión en EE.UU., y cuya detención fue declarada arbitraria por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de este Consejo.

Tras un tortuoso y arbitrario proceso, el pasado 15 de junio la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos decidió ignorar el clamor universal para que revisara el caso. Los jueces prefirieron hacer lo que les solicitó el Gobierno y, sin prestarles atención alguna, desconocieron los sólidos argumentos presentados por la defensa, así como una docena de documentos de apoyo suscritos por diez personalidades laureadas con el Premio Nobel, órganos legislativos, centenares de parlamentarios, organizaciones de juristas de numerosos países, incluyendo Estados Unidos, y personalidades defensoras de los derechos humanos, académicos, religiosos y otros que representan a millones de personas en todos los Continentes.

La Corte convalidó una interminable serie de violaciones al derecho y a los procedimientos legales, y se hizo cómplice de la política de promoción y amparo al terrorismo que ha sido y es la sustancia de la enorme injusticia de la que son víctimas nuestros Cinco compatriotas.

El trato vengativo e injusto contra los Cinco se extiende también a sus familiares, quienes enfrentan innumerables obstáculos para ejercer su derecho de visita. El caso más extremo es el de Adriana Pérez y Olga Salanueva, esposas de Gerardo y René, a quienes se les ha negado repetidamente la visa para visitar a sus esposos, bajo los más absurdos pretextos, incluido el de que “constituyen una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.”. Difícil es comprender qué tipo de amenaza representarían dos mujeres para la seguridad de uno de los imperios más poderosos conocido por la historia.

A pesar de los innumerables obstáculos que se les imponen, y de los absurdos e inhumanos castigos de los que son víctimas, los Cinco continúan brindando al mundo un ejemplo de resistencia y dignidad, de principios y valentía. Su causa es hoy la de millones en el mundo. Más temprano que tarde sus captores tendrán que escuchar el clamor de justicia que cada vez con más fuerza llega desde todos los continentes, y de sectores del propio pueblo norteamericano.

Muchas gracias

jueves, 10 de septiembre de 2009

(Parte VIII): El juicio de Pryor

La Historia no contada de los Cinco (Parte VIII): El juicio de Pryor.
La Historia no contada de los Cinco (Parte VIII): El juicio de Pryor
Cuando la histórica decisión unánime fue revocada a instancias del Fiscal General de W. Bush (Remember Elian? CounterPunch, Agosto 11, 2009), el mismo panel de tres jueces tenía que escuchar los temas que quedaban además del de la sede, que había sido sobre el que ellos habían expresado su memorable opinión. Sin embargo, mientras tanto, uno de los jueces, el mayor y el más liberal, se había retirado y otro fue designado para sustituirlo. El elegido para ese papel fue uno nombrado por Bush durante un receso del Senado, William H. Pryor, cuya nominación, descrita como “una de las más polémicas de la historia reciente”, había provocado un gran revuelo en el Senado, que lo confirmó con la oposición de 45 senadores.

El Senador Kerry, afirmó que el nuevo juez “ha sido un constante defensor de la disminución de los derechos garantizados por la constitución” con su “constante búsqueda de opiniones legales extremas e incorrectas… como resultado nuestro sistema jurídico federal tendrá menos habilidad para proteger los derechos constitucionales que nos son tan caros” (Actas del Congreso, Senado Junio 14, 2005).

Pryor fue criticado por algunos de los principales periódicos, y fue descrito como un “fanático de derecha que no está capacitado para juzgar”. Sintetizando su historial Jeffrey St.Clair manifestó: “él va mucho, mucho más allá que incluso muchos de las ideólogos más extremistas en su partido”. (”Pryor unrestraint“, CounterPunch, Junio 14, 2003).

El Sr. Pryor escribió la opinión de rechazo de la Corte a los otros temas presentados por la defensa con un lenguaje que en momentos era más cercano a la vulgar diatriba y a las calumnias anti-cubanas que al estilo balanceado y sobrio de los documentos legales (incluso algunos terroristas bien conocidos, descritos correctamente como tales por el panel anterior, fueron ahora convertidos en patrióticos luchadores por la libertad). Curiosamente, la acusación de “espionaje” fue fabricada de forma tan torpe y el juicio de Miami incluía otros errores tan obvios, que Prior tuvo que estar de acuerdo con los otros dos jueces en anular las sentencias de tres de los acusados. (Espías sin Espiar, CounterPunch Agosto 28-30, 2009).

Esta vez el panel estuvo dividido en un punto crucial: el Cargo 3 - conspiración para cometer asesinato. Uno de los jueces, J. Birch, a pesar de coincidir con la opinión de Prior reconoció que “este tema presenta un caso muy cerrado” y reiteró “que la moción para cambio de sede debió haber sido otorgada” agregando que “Los acusados estuvieron sujetos a tal grado de daño basado en el demostrado prejuicio dominante en la comunidad que sus condenas debieron ser revocadas”. (US Court of Appeals for the Eleventh Circuit N. 01-17176, DC Docket No. 98- 00721 CR-JAL, Page 83).

La Jueza Phillys Kravitch en una impresionante opinión discrepante de 15 páginas demostró la terrible injusticia cometida por sus colegas en contra de Gerardo Hernández.

Ella señaló: “Un país no puede legalmente derribar una aeronave en el espacio aéreo internacional, en contraste con un país que derribe una nave aérea extranjera dentro de su propio territorio cuando los pilotos de esas aeronaves que han sido advertidos en repetidas ocasiones que respeten los límites territoriales, han dejado caer objetos sobre el territorio, y cuando el objetivo de los vuelos es desestabilizar el sistema político del país.

Así, la cuestión de si el Gobierno suministró suficiente evidencia que apoyara la condena a Hernández depende de si presentó suficiente evidencia para probar que él estuvo de acuerdo en derribar los aviones en el espacio aéreo internacional, en contraposición con el cubano.” (Ídem Págs. 94-95) y a este respecto “el Gobierno no pudo señalar ninguna evidencia.” (Ídem Pág. 98).

Pero más allá del tema de la ubicación del incidente “el Gobierno no pudo aportar en lo absoluto suficiente evidencia de que Hernández estuvo de acuerdo en el derribo de los aviones. Ninguna de las comunicaciones interceptadas que el Gobierno presentó en el juicio muestra un acuerdo para derribar los aviones. Como mucho, la evidencia muestra un acuerdo para “confrontar” a los aviones de “Hermanos al Rescate”. Pero una “confrontación” no significa necesariamente un derribo.”

Para demostrar que tenía razón hizo referencia a los testimonios y cintas de video presentadas en el juicio: “Esta evidencia demuestra lo obvio: existen muchas formas en las que un país puede “confrontar” a una nave aérea extranjera. Pero el Gobierno no presentó ninguna evidencia de que cuando Hernández estuvo de acuerdo en ayudar a “confrontar” a “Hermanos al Rescate” él haya accedido a que la confrontación fuera un derribo. Concluir que la evidencia sí muestra esto va más allá de meras inferencias a una total especulación… Debido a que tanta evidencia señala hacia una “confrontación” y no hacia un derribo, yo no puedo decir que un jurado razonable - dada toda la evidencia - pueda concluir más allá de una duda razonable que Hernández estuvo de acuerdo con el derribo.” (Idem Págs. 96-97)

Esto era tan obvio que el mismo Gobierno había reconocido en una petición de emergencia “sin precedentes” a esa misma Corte de Apelaciones que demostrar la inventada culpabilidad de Gerardo en un crimen tan fabricado constituía un “obstáculo insuperable” para la fiscalía.

Ese habría sido el caso con un “jurado razonable” en cualquier otra sede. Pero no en Miami, donde los intimidados jurados estaban rodeados en la sala del tribunal de una banda de individuos que proclamaban sus proezas terroristas y habían sido capaces de secuestrar a Elián González, siempre con total impunidad y que se unieron al Gobierno en la solicitud del peor castigo para Gerardo. Eso pudiera haber sido comprendido por cualquier juez razonable. Pero no por un “fanático de derecha que no está capacitado para juzgar”.

Alguien en la Casa Blanca estaba feliz. Su nombrado en el cargo le sirvió bien. A Gerardo le confirmaron sus dos cadenas perpetuas con el voto renuente y paradójico de un juez, Birch, que insistió en que las “condenas [de todos los Cinco] deben ser revocadas” y una digna dama que mantuvo su opinión discrepante: “el Gobierno no presentó ninguna evidencia” para sostener su acusación.

Después del vergonzoso fallo de Pryor los Cinco apelaron a la Corte en banc. Esta vez ellos no estaban cuestionando una decisión unánime y bien fundada - como hizo el Gobierno en el 2005 - sino una claramente injusta y prejuiciada que había dividido profundamente al panel en relación con el Cargo 3, con la Kravitch rechazándola con impecable consistencia y Birch - después de reconocer sus argumentos, pero ignorando la presunción de inocencia y sus propias “dudas razonables” - decidiendo de una manera rara unirse a la posición pro-Gobierno y a la lógica neoconservadora de Prior.

Pero esta vez la Corte de Apelaciones confirmó las discutibles conclusiones del panel. Los jueces de Atlanta incluso se olvidaron que fue a ellos a los que el mismo Gobierno les había hecho una “petición de emergencia” admitiendo que no habían podido probar la culpabilidad de Gerardo.

(Parte VII): Sucedió en Miami

La Historia no contada de los Cinco (Parte VII):
Sucedió en Miami
La Historia no contada de los Cinco (Parte VII): Sucedió en Miami
7 Septiembre 2009 Haga un comentario

* Esta es la quinta parte de la serie sobre los Cinco escrita por Ricardo Alarcón y publicada en inglés, en el diario digital norteamericano CounterPunch. Haga clic para ver los artículos anteriores: Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte, Quinta Parte y Sexta Parte. Traducción: Cubadebate.

El Tribunal Federal de primera instancia del sur de la Florida no es un tribunal internacional, ni tampoco es un organismo de la ONU que tenga jurisdicción sobre asuntos que afectan las relaciones entre las naciones. Tiene una tarea muy específica, que consiste en determinar si un acusado en particular es o no culpable de un cargo concreto. Al darle instrucciones al jurado en el caso de Gerardo Hernández, el tribunal recordó el lenguaje de la Causa del Gobierno:

“El Cargo 3 alega que el acusado Gerardo Hernández conspiró con otras personas para cometer homicidio, es decir, la matanza ilegal de seres humanos con malicia dolosa y con una intención premeditada en la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Transcripción del juicio ante el Honorable Joan A. Lenard, 4 de junio de 2001, páginas 14587 a 14.588)

La jueza Lenard señaló que Gerardo:

“Puede determinarse culpable de ese delito sólo si se les prueban todos los de los siguientes hechos sin alguna duda razonable.
“Primero. Que las víctimas mencionadas en la acusación están muertos.
“Segundo. Que el acusado causó la muerte de las víctimas con malicia dolosa.
“Tercera. Que el demandado lo hizo con la intención premeditada.
“Cuarta. De que el asesinato ocurrió dentro de la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Idem páginas 14598 a 14599)

Ella elaboró aún más:

“Matar con malicia dolosa quiere decir matar a otra persona a propósito e intencionalmente … Para establecer un delito de asesinato en primer grado, se requiere además prueba de una intención premeditada. La premeditación se asocia típicamente con el asesinato a sangre fría y requiere de un período de tiempo en el que el acusado lo piensa y delibera sobre el asunto antes de actuar.

“Tendría que ser tiempo suficiente para que el asesino esté plenamente consciente de su intención de matar. Se le indica que el lugar del supuesto asesinato (como describe la Causa), si usted está seguro sin duda razonable alguno que el crimen ocurrió ahí, esté dentro de la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Idem páginas 14599 — 14600)

El delito nunca ocurrió. Durante los siete meses del juicio, la fiscalía no presentó prueba alguna que implicara a Gerardo en el trágico suceso del 24 de febrero de 1996, ni tampoco podía demostrar, “más allá de una duda razonable”, el lugar exacto del incidente - algo que los expertos de la Oficina de Aeronáutica Civil Internacional (OACI) no habían podido determinar.

Cabe señalar, sin embargo, que los radares de Cuba claramente demostraron que el derribo ocurrió muy adentro de nuestro territorio, que los únicos restos que econtraron fueron hallados muy cerca de las orillas de La Habana y que la Guarda Costa de EE.UU., al no encontrar nada en el área internacional, pidió el 25 de febrero oficialmente a través del Departamento de Estado permiso a Cuba para hacer una búsqueda dentro del área de nuestras aguas territoriales. Los medios noticiosos locales -los mismos “periodistas” a sueldo del gobierno quienes inventaron la acusación del Cargo 3- se pusieron nerviosos y hasta anunciaron inminente derrota.

Unos pocos días anteriormente, en cuanto la jueza le avisó a las partes de sus instrucciones al jurado, los fiscales tomaron lo que ellos mismos describieron como “el paso sin precedentes de peticionarle” -al tribunal de apelaciones-

“un writ (orden legal) de prohibición” porque “teniendo en cuenta la evidencia presentada durante el juicio, esto [las instrucciones al jurado] constituye un obstáculo insuperable para los Estados Unidos en este caso, y probablemente tendría como consecuencia el fracaso de la Causa en relación con este cargo.” (Emergency Petition for Writ of Prohibition, 30 de mayo de 2001, páginas 4 y 21)

Después de haber reconocido nuevamente que la instrucción al jurado “le impone una barrera insuperable a esta fiscalía”, el gobierno le pidió al tribunal de apelaciones que tomara una urgente decisión:

“Que le ordene al tribunal de primera instancia que le instruya al jurado que no es necesario que el jurado determine que el acusado Hernández o sus co-conspiradores del Tercer Cargo de la acusación acordaron que los asesinatos ocurrieron en la jurisdicción especial marítima y territorial de la Estados Unidos.

“Que le prohíba al tribunal de primera instancia a darle al jurado un patrón de instrucciones sobre asesinato en primer grado y sobre el hecho de que el acusado Hernández haya conspirado para cometer un asesinato premeditado.” (Idem, página 39)

El Tribunal de Apelaciones denegó la petición de emergencia y consecuentemente el juez de tribunal de primera instancia mantuvo las instrucciones anteriormente citadas.

Algunos miembros del equipo de la defensa estaban ya felizmente celebrando una victoria que hasta la fiscalía había previsto.

Sin embargo, los miembros del jurado tardaron unos pocos minutos, sin hacer pregunta alguna, en declarar a Gerardo culpable de conspiración para cometer asesinato en primer grado en la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos. Un “delito” que no cometió, y que los propios fiscales habían tratado desesperadamente de retirar.

Eso ocurrió en Miami. En Miami, es normal secuestrar impunemente a un niño de seis años, ¿por qué pensar que sería tan difícil condenar a un joven por un “crimen” que nunca ocurrió?

La Historia no contada de los Cinco (Parte VI): Acusación a la carta

La Historia no contada de los Cinco (Parte VI): Acusación a la carta La Historia no contada de los Cinco (Parte VI): Acusación a la cartaMás de siete meses después de arrestar y encausar a los Cinco cubanos, el gobierno de los Estados Unidos presentó un nuevo cargo. Otra vez, el cargo era “conspiración”, pero esta vez para cometer homicidio en primer grado y, específicamente, contra uno de los Cinco, Gerardo Hernández Nordelo.

La nueva causa se produjo después de una campaña publicitaria en Miami, impulsada activamente por “periodistas” en la nómina del Gobierno de los EE.UU., incluyendo reportes de reuniones en lugares públicos entre conocidos líderes del exilio cubano, los fiscales, y funcionarios del FBI, durante las cuales discutieron abiertamente sobre la acusación contra Gerardo. Se convirtió en una demanda clara de los grupos más violentos de la ciudad, y los medios noticiosos la convirtieron en un tema medular cotidiano.

El Gobierno accedió al reclamo y presentó la nueva causa formalmente, con el nuevo elemento esencial añadido a los “crímenes” de Gerardo.

Esta fue una concesión política a los terroristas anticubanos, que buscaban vengarse del derribo de dos avionetas (modelo O2 utilizados por la Fuerza Aérea de los EE.UU. primero en Vietnam y más tarde en las guerras de El Salvador) por la Fuerza Aérea cubana el 24 de febrero de 1996. Las avionetas habían sido utilizadas por miembros de un violento grupo de cubanos. El derribo, en el espacio aéreo cubano, había ocurrido dos años antes de que los Cinco fueran arrestados.

Por cierto, el momento era muy sospechoso. Según la información divulgada por la fiscalía durante el juicio, el FBI había descubierto la verdadera naturaleza de la misión revolucionaria de Gerardo en Miami y ya lo estaba monitoreando y controlando sus comunicaciones con La Habana por lo menos un par de años antes del derribo de las avionetas. Si ese incidente fue el resultado de una “conspiración”, en la que Gerardo era un participante clave, ¿por qué no lo arrestaron en 1996? ¿Por qué ese asunto ni siquiera fue mencionado en septiembre de 1998 cuando detuvieron y encausaron a Gerardo?

Las avionetas le pertenecían a un grupo liderado por José Basulto, un veterano agente de la CIA involucrado en muchas acciones de los paramilitares desde 1959, incluyendo la invasión de Playa Girón y una serie de atentados contra Fidel Castro. En los 20 meses anteriores al incidente, este grupo había penetrado al espacio aéreo cubano 25 veces, cada vez denunciado por el gobierno cubano.

Después de tantos démarches diplomáticos, el Gobierno de los Estados Unidos quería aparentar sensibilidad. Inició una investigación sobre los vuelos, pidió la ayuda de Cuba sobre los detalles de las provocaciones anteriores, reconoció haberlas recibido y se las agradeció a Cuba. El 24 de febrero 1996 los procedimientos administrativos estaban aún pendientes, y posteriormente la Administración Federal de Aviación (FAA) privó a Basulto de su licencia de piloto y ya no volaría más (al menos no legalmente).

Los provocadores habían proclamado abiertamente que seguirían haciendo los vuelos ilegales en el espacio aéreo de Cuba, e incluso declararon que la isla, que en ese momento sufría su peor crisis - peor en términos económicos, que la Gran Depresión, según un informe de Naciones Unidas- no era capaz de responder a sus incursiones ilegales.

En enero, el Sr. Basulto trajo con él en el avión un equipo de televisión NBC de Miami, quien filmó y difundió cómo sobrevolaron el centro de La Habana lanzando propaganda y otros materiales. Cuba declaró públicamente que no toleraría tales provocaciones más, e hizo las notificaciones necesarias a todos las partes interesadas, incluyendo al Gobierno de los EE.UU., el Departamento de Estado y la FAA, quien a su vez le advirtió a Basulto y a su grupo de abstenerse de tales vuelos.

La supuesta “conspiración” era en sí misma una estupidez monumental, incomprensible para cualquier mente racional. Se supone que el gobierno cubano había decidido provocar una guerra total con los Estados Unidos, una confrontación militar que, obviamente, habría dado lugar a un golpe terrible no sólo para el gobierno cubano, sino para toda la nación y su pueblo. En relación a cualquier delito, el móvil es siempre un factor clave. Decisivo. ¿Cuál pudiera haber sido el móvil de Cuba, para provocar un evento precisamente en ese momento, el más peligroso para la supervivencia de nuestro país sin aliados o amigos en un mundo y un continente bajo el pleno control de los Estados Unidos en 1996?

Cuba hizo exactamente lo contrario. Denunció una por una, cada provocación a la FAA y a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, la Institución de la familia de las Naciones Unidas que se ocupa de estas cuestiones) y envió decenas de notas diplomáticas al Departamento de Estado. Pero Cuba fue más allá. Hizo todo lo posible para llegar al más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos, a la Casa Blanca, tratando de prevenir más incidentes.

The New Yorker, en su edición de enero de 1998 dedicada a Cuba en ocasión de la visita del Papa, incluyó un artículo serio y con un relato bastante objetivo de estos esfuerzos cubanos. (Carl Naguin, “Annals of Diplomacy Backfire“, The New Yorker, 26 de enero de 1998,.)

Sí, hubo una conspiración para provocar la tragedia del 24 de febrero de 1996. Pero fue única y exclusivamente los mismos grupos que en Miami han lanzado una campaña terrorista contra Cuba durante medio siglo. La misma pandilla que posteriormente secuestró a Elián González, de seis años de edad. Sucesos delictivos que siempre ejecutaron con impunidad.

martes, 8 de septiembre de 2009

La Historia no contada de los Cinco (Parte V)





La Historia no contada de los Cinco (Parte V): Espías sin espiar La primera acta acusatoria, en septiembre de 1998, inculpaba a los cinco cubanos de ser agentes de Cuba no registrados y de otras violaciones menores. El gobierno también acusó a tres de ellos -Gerardo, Ramón y Antonio- de “conspiración para cometer espionaje” (Cargo 2).

La Fiscalía no acusó a ninguno de ellos de espionaje en sí por una
razón muy simple: no existió nada semejante y por lo tanto nunca pudiera ser probado. Los fiscales fueron aún más lejos. En su declaración inicial advirtieron al jurado que no esperara que ellos revelaran ningún secreto ni nada por el estilo. Lo único que tenía que hacer la Fiscalía era “convencer” a los miembros del jurado que los acusados eran personas realmente malas capaces de concebir un intento de poner en peligro la Seguridad Nacional de los Estados Unidos en algún momento de un hipotético futuro. Y, argumentaron, que los acusados tenían que recibir el castigo más severo posible, porque eran unos tipos verdaderamente malos que perturbaban la paz y la tranquilidad de Miami. ¿Recuerdan a Elián?

Para logra
r ese objetivo los fiscales, a pesar de lo que su propia acusación decía, hicieron en el juicio declaraciones del tipo más violento, acusando a los Cinco de nada menos que tratar de “destruir a los Estados Unidos” y recordándoles a los atemorizados miembros del jurado que si no los condenaban estarían “traicionando a la comunidad”.

Los medios de comunicación se encargaron del resto. Ellos siempre han presentado a los Cinco Cubanos como “espías”, o como personas acusadas de ser “espías”. Los medios realmente se excedieron en el
cumplimiento de su tarea. Siguieron repitiendo la misma cantinela, incluso después de que la Corte de Apelaciones en banc concluyó unánimemente en septiembre de 2008 que no había pruebas de que los acusados hubieran “obtenido o transmitido información secreta” o de que hubieran dañado la Seguridad Nacional de los Estados Unidos y por lo tanto decidió que las sentencias por el Cargo Dos (conspiración para cometer espionaje) eran erróneas, las anuló y decretó que Ramón y Antonio fueran resentenciados. (Undécimo Circuito de la Corte de Apelaciones, No. 01-17176, DC, Docket No. 98-00721-CR-JAL , páginas 70-81).

Sin embargo, a pesar de reconocer que el mismo procedimiento debía aplicarse a Gerard
o, en un increíble acto de discriminación judicial, el tribunal se negó a hacerlo aduciendo que una cadena perpetua ya estaba pesando en su contra.

De hecho, era muy fácil darse cuenta de que en este caso no estaba involucrada ninguna información secreta o militar, y que la seguridad nacional de los EE.UU. nunca estuvo afectada. Eso fue lo que dijo el Pentágono, en un lenguaje claro y sencillo antes de que comenzara el juicio. Ese fue el testimonio, bajo juramento, del almirante retirado Eugene Carroll (transcripciones oficiales, páginas 8196-8301), del general de Ejército retirado Edward Breed Atkeson (Idem páginas 11049-11199), del general y ex comandante del Comando Sur Charles Elliot Wilhelm (Idem páginas 11491-11547), y del teniente general retirado de la Fuerza Aérea James R. Clapper (Idem páginas 13089-13235).

Sus testimonios no fueron secretos, sino que fueron hechos voluntariamente en audiencia pública. Probablemente un desfile como ese, de distinguidos y co
ndecorados jefes militares respaldando la inocencia de unos jóvenes revolucionarios cubanos, no había ocurrido anteriormente ante un tribunal de los Estados Unidos. Esto no fue noticia fuera de Miami, pero las transcripciones oficiales del juicio están ahí para el que quiera leerlas.

Desde qu
e los Cinco fueran condenados han tenido lugar otros casos, cuyos resultados contrastan claramente con el de ellos. Vamos a examinar muy brevemente algunos.

Abdel-Latif Dumeisi, acusado de ser un agente no registrado del gobierno de Saddam Hussein. Fue condenado en abril de 2004, en medio de la guerra de Estados Unidos contra Irak, a 3 años y 10 meses de prisión.

Aragoncillo fue hallado culpable en julio de 2007 de transmitir información secreta de defensa nacional de los Estados Unidos (alrededor de 800 documentos clasificados) obtenidos desde su oficina en la Casa Blanca, donde trabajaba como asistente militar de los vicepresidentes Al Gore y Dick Cheney. El Sr. Aragoncillo fue condenado a 10 años de prisión, mientras que su co-conspirador, Michael Ray Aquino, recibió una sentencia de 6 años y 4 meses.

W. Bergersen, un analista del Departamento de Defensa, fue hallado culpable en julio de 2008 de suministrar información de defensa nacional a personas no autorizadas a cambio de dinero y regalos, y fue sentenciado a 4 años y 9 meses de prisión.

Anthony Franklin, un coronel de la reserva de la Fuerza Aérea de EE.UU., que trabajaba en el Departamento de Defensa, fue hallado culpable de en
tregar información clasificada y de defensa nacional, incluyendo secretos militares, a representantes de un gobierno extranjero y fue sentenciado a 12 años y 7 meses de prisión. Sin embargo, nunca entró a una prisión federal. Estaba en libertad mientras apelaba y en mayo pasado el Departamento de Justicia retiró los cargos que sustentaban su caso.

Está de más decir que ninguno de los casos referidos anteriormente fue juzgado en el sur de la Florida, ni involucraba ningún intento de frustrar planes criminales.


Los Cinco recibieron, en conjunto, cuatro cadenas perpetuas más 77 años. Ellos no trabajaban en la Casa Blanca, ni en el Pentágono, ni en el Departamento de Estado. Nunca tuvieron ni trataron de tener acceso a información secreta alguna. Pero hicieron algo imperdonable. Lucharon contra el terrorismo anticubano y lo hicieron en Miami.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La Historia no contada de los Cinco (Parte IV): Inhabilitando a los Cinco.
* Es
ta es la cuarta parte de la serie sobre los Cinco escrita por Ricardo Alarcón y publicada en CounterPunch.

Las desproporcionadas condenas impuestas a los Cinco - Gerardo Hernández Nordelo (2 cadenas perpetuas mas 15 años), Ramón Labañino Salazar (1 cadena perpetua mas 18 años), Antonio Guerrero Rodríguez (1 cadena perpetua mas 10 años), Fernando González Llort (19 años), y René González Seheweret (15 años) - contrastan claramente con las que se han aplicado en años recientes en los EEUU a otras personas acusadas por practicar realmente el espionaje, a veces a escalas inusuales, e incluso en algunos casos vinculadas a acciones armadas violentas en contra de los EEUU. Ninguno de ellos fue condenado a cadena perpetua; todos recibieron sentencias inferiores a las de los Cinco cubanos, algunos ya incluso cumplieron sus sentencias y se encuentran en libertad, y otros, condenados por espionaje, les han sido retirados los cargos por la administración de Obama y han sido liberados.

La naturaleza excesiva de las sentencias de los Cnco constituye una muestra de la motivación política vengativa de todo el juicio, como también lo son las condiciones de su encarcelamiento, incluyendo los muy severos obstáculos para las visitas familiares, que llegan al extremo de haber negado todo el tiempo las visas a las esposas de René y Gerardo.

Sin embargo, hay un aspecto todavía más revelador que demuestra que el propósito del gobierno estadounidense era dar refugio y proteger a los terroristas anti-cubanos, para evitar que se descubrieran sus siniestros planes, convirtiéndose así en cómplice y encubridor de sus futuras atrocidades.

Para la administración Bush, esto era tan importante o más, que los desproporcionados años de encarcelamiento. Esto fue lo que la fiscalía dijo, de manera vehemente y en términos bastante gráficos, cuando solicitó al Tribunal un castigo adicional: la “inhabilitación”.

¿Qué significa esto? En sus propias palabras, para el gobierno era esencial asegurar que estos 5 individuos, luego de cumplir sus condenas, nunca más pudieran hacer nada que pudiese afectar las actividades de los terroristas que operan en Miami bajo la protección del gobierno estadounidense. Para garantizar esto, los fiscales solicitaron, y el tribunal les concedió, disposiciones especiales en cada sentencia, asegurándose de que, luego de completar su período de encarcelamiento, incluso una o más cadenas perpetuas, los acusados queden imposibilitados de hacer aquello que los llevó a la cárcel.

Gerardo, Ramón y Fernando nacieron en Cuba, y como extranjeros indeseables, una vez terminado su tiempo en prisión serán expulsados inmediatamente del territorio estadounidense. Esto fue específicamente incorporado en cada una de sus sentencias, incluida la de Gerardo, que luego de pasar en prisión 15 años de su segunda vida será inmediatamente deportado. (Transcripción de la Audiencia para las Sentencias ante la Honorable Joan A. Lenard, 12 de diciembre de 2001, página 93).

René y Antonio planteaban un problema particular. Habiendo nacido en Chicago y Florida, respectivamente, ambos son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, y no pueden ser obligados a abandonar el país. Esto requirió de ideas más imaginativas y de una inspirada retórica por parte de los fiscales, que hicieron gala de ambas.

Era necesaria una explicación más franca y precisa de la “inhabilitación”.

Primero vino René, sentenciado “solo” a 15 años. Los fiscales expresaron sin rodeos su grave preocupación con la posibilidad de que un hombre todavía joven, fuera liberado y volviera a intentar hacer de nuevo lo que una vez hizo.

El Tribunal, en atención a la preocupación del gobierno, añadió este peculiar requisito a la sentencia de René: “Como una condición especial adicional a la liberación supervisada se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, miembros de organizaciones que propugnan la violencia o figuras del crimen organizado” (Transcripción de la Audiencia para las Sentencias ante la Honorable Joan A. Lenard, 12 de diciembre de 2001, páginas 45-46).

Entonces llegó el turno de Antonio Guerrero, que ya había recibido una cadena perpetua más 10 años en prisión. Los fiscales tuvieron que emplear todos los recursos de su elocuencia. Para el gobierno la “inhabilitación” era de vital importancia. No podía correr riesgos, y cuando Antonio se enfrentó al Tribunal el 27 de diciembre de 2001, se le añadió a su sentencia, palabra por palabra, la misma “condición especial” impuesta previamente a René.

Todo esto sucedió en diciembre de 2001, solo 3 meses después del horror del 11 de septiembre. Desde ese fatídico día, George W. Bush se hizo famoso exigiendo una guerra masiva contra los terroristas y contra cualquiera que les diera cualquier tipo de ayuda. Solo una cita de su reiterativo discurso: “Cualquier gobierno que apoye, proteja o refugie a terroristas será cómplice en el asesinato de inocentes, e igualmente culpable de crímenes terroristas”.

Tenemos que tomarle la palabra a George W. Bush.

P.D. En octubre de 2011 René González habrá cumplido su condena si la defensa no logra sacarlo antes. En cualquier caso, él estará bajo libertad supervisada durante la actual administración. ¿Intentará el presidente Obama “inhabilitarlo”? ¿Se le prohibirá a René hacer cualquier cosa que moleste a los terroristas donde “se sabe que están o frecuentan“?

(Traducción: Geleny Ramos, de Cubadebate)

jueves, 3 de septiembre de 2009

La Historia no contada de los Cinco (Parte III): El rostro de la impunidad

La Historia no contada de los Cinco (Parte III): El rostro de la impunidad

Como reconocieron cuando los entrevistaron para seleccionar el jurado, el secuestro de Elián González y sus consecuencias para la comunidad de Miami estaban muy presentes en las mentes de los escogidos como miembros del jurado en el juicio a los Cinco Cubanos. Un proceso que ocurrió solo unos meses después de que el niño de seis años fuera rescatado por los federales.

Como toda la comunidad, ellos habían seguido los hechos relacionados con Elián. Hechos que saturaron las noticias. Las caras de los secuestradores, de sus promotores y seguidores, así como las de otros involucrados en el escándalo .
La Historia no contada de los Cinco (Parte III): El rostro de la impunidad
Como reconocieron cuando los entrevistaron para seleccionar el jurado, el secuestro de Elián González y sus consecuencias para la comunidad de Miami estaban muy presentes en las mentes de los escogidos como miembros del jurado en el juicio a los Cinco Cubanos. Un proceso que ocurrió solo unos meses después de que el niño de seis años fuera rescatado por los federales.

Como toda la comunidad, ellos habían seguido los hechos relacionados con Elián. Hechos que saturaron las noticias. Las caras de los secuestradores, de sus promotores y seguidores, así como las de otros involucrados en el escándalo se hicieron muy familiares para los miembros del jurado. Las caras, y dos detalles del drama de Elián con un carácter único y una conexión directa con el proceso de los Cinco Cubanos.

Primero, la desconcertante conducta de todos los funcionarios públicos de Miami, desde sus congresistas federales, el alcalde y los comisionados hasta los bomberos y los miembros de la fuerza policial, quienes abiertamente se negaron a obedecer la ley y no hicieron nada para ponerle fin al más publicitado caso de abuso infantil ocurrido alguna vez. Y, en segundo lugar, pero no por eso menos increíble, que nada le ocurrió a un grupo de individuos que de forma tan clara había violado la ley con el secuestro de un niño y la violencia y los disturbios que crearon en toda la ciudad cuando fue rescatado por el gobierno federal. Nadie fue procesado, arrestado, ni multado. Ninguna autoridad local fue destituida, sustituida, ni invitada a renunciar. El caso Elián demostró de qué modo la impunidad anticastrista reina en Miami.

Cuando los miembros del jurados se sentaron por primera en la sala del tribunal para realizar su deber de ciudadanos ellos probablemente se asombraron. Ahí, en vivo, estaban las “celebridades de Miami” a las que ellos estaban tan acostumbrados a ver, día y noche, en la televisión local. Y estaban todos juntos, algunas veces sonriendo y abrazándose unos con otros, como viejos compinches. Los secuestradores y los encargados de “hacer cumplir la ley” en contubernio con los fiscales (esas valientes personas que nunca aparecieron cuando un pequeño niño estaba siendo molestado frente a los medios de prensa).

Los miembros del jurado se pasaron siete meses en esa habitación mirando a, y siendo observados por las mismas personas tan familiares para ellos y que ahora se encontraban en el banco de los testigos, en el área del público o en la esquina de la prensa. Las mismas personas que ellos ahora encontraban frecuentemente en el parqueo, en la entrada del edificio de los tribunales y en los corredores. Algunos de vez en cuando vistiendo, orgullosamente, el atuendo que usaron durante su última incursión militar a Cuba.

Los miembros del jurado los escucharon explicar en detalles sus hazañas criminales y diciendo una y otra vez que ellos no hablaban del pasado. Fue un extraño desfile de individuos que comparecieron ante una corte judicial, reconociendo sus acciones violentas contra Cuba. Acciones que planearon, prepararon y emprendieron desde su propio vecindario.

Ahí, haciendo discursos, exigiendo el peor castigo, difamando y amenazando a los abogados de la defensa.

La jueza hizo lo que pudo para tratar de preservar la calma y la dignidad. Ella realmente le ordenó al jurado, muchas veces, que no considerara ciertos comentarios inapropiados, pero eso simplemente no era suficiente para poder borrarle de la mente del jurado las consecuencias prejuiciosas y aterrorizadoras de esas declaraciones.

Las consecuencias fueron obvias. La decisión del panel de la Corte de Apelaciones lo planteó en términos muy claros: “la evidencia sacó a relucir las actividades clandestinas no sólo de los acusados, sino también de varios grupos de exilados cubanos y de los campamentos paramilitares que continúaban operando en el área de Miami… La percepción de que estos grupos podían hacerle daño a los miembras del jurado que emitieran un veredicto desfavorable a sus puntos de vista, era palpable”. (Undécimo Circuito del Tribunal de Apelaciones, No. 01-17176, 03-11087)

Pero eso no era todo. Después de ver y escuchar la abundante evidencia de los actos de terrorismo que los acusados habían tratado de impedir, el Gobierno logró defender a los terroristas al convencer al tribunal de que le quitara al jurado la posibilidad de exonerar a los Cinco con la defensa del derecho de necesidad que era la fundación legal de su defensa.

El meollo del asunto es la necesidad que tiene Cuba de proteger a su pueblo de los intentos criminales de los terroristas que gozan de total impunidad en territorio de los EE.UU. La ley estadounidense es clara: si se actúa para prevenir un daño mayor, incluso si él/ella viola la ley en el proceso, estará exento de cualquier penalidad, porque la sociedad reconoce la necesidad, incluso los beneficios, de ejecutar esa acción.

Los Estados Unidos, única superpotencia mundial, han interpretado este principio universal para justificar la legalidad de guerras en tierras lejanas en nombre de la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, rehúsan reconocerlo para cinco hombres desarmados, pacíficos, no violentos que, en nombre de un país pequeño, sin causarle daño a nadie, trataron de impedir las acciones ilegales de unos criminales que gozan el refugio y el apoyo en los EE.UU..

El gobierno de EE.UU., a través de los fiscales de Miami, fue aún más allá, hasta la última milla, para ayudar a los terroristas. Lo hicieron muy abiertamente, por escrito y con discursos apasionados que curiosamente no se consideran de interés periodístico.

Eso sucedió en el 2001. Cuando los fiscales del Sur de la Sur y la oficina local del FBI estaban muy ocupados castigando duramente a los Cinco y ofreciéndole protección a “sus” terroristas, los criminales que ejecutaron el ataque del 11 de Septiembre se entrenaban, sin que los molestaran, y desde hacía bastante tiempo, en Miami. Por alguna razón prefirieron ese lugar.

SOLIDARIDAD CUBANA, LO QUE NO MUESTRA EL INFORMATIVO

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Por los 5